Son extracciones de citas de La cámara Lúcida. Difícil y fragmentada lectura.
32 – La foto está enteramente lastrada por la contingencia de la que es envoltura transparente y ligera.
33 - Las fotos son signos que no cuajan, que se cortan, como la leche.
38 – Prácticas de la fotografía: Operator, Spectator, Spectrum.
56 – Contingencia, singularidad y aventura
57 – Fotografía con posibilidad de estudiarse a través de esencias físicas y regionales.
62 – “eran bellas, expresaban bien la dignidad y el horror de la insurrección, pero no comportaban a mis ojos ninguna marca: su homogeneiedad no pasaba de ser cultural: se trataba de escenas, un poco a lo Greuze, de no ser por la aspereza del tema”.
Parece insinuar que una fotografía que cumpla con el sentido de aventura debe funcionar en distintas latitudes. Los signos presentados en el texto deben ser globales o bien, si esto es posible, aculturales.
64 – Studium, quiere decir la aplicación de una cosa, el gusto por alguien, una suerte de dedicación general, ciertamente afanosa, pero sin agudeza especial.
Punctum, en una foto es ese azar que en ella me despunta (pero también me lastima, me punza).
Los relaciones entre los participantes de la semiosis determinan las facultades de la fotografía. La empatía entre ellos determina la atención del spectator representada en el studium, pero la concordancia entre ellos determina la aventura.
104 – La subjetividad absoluta sólo se consigue mediante un estado, un esfuerza de silencio. La foto me conmueve si la retiro de su charloteo ordinario: “Técnica”, “Realidad”, “Reportaje”, “Arte”, etc. No decir nada, cerrar los ojos, dejar subir sólo el detalle hasta la conciencia afectiva.
Aquí para Barthes el Punctum no es un signo per se, no identifica nada ni es parte de un género o un discurso. Parecen ser detalles que no son congruentes entre la fotografía y su naturaleza. ¿Pero por qué esto habría de hacer de una foto algo distintivo? ¿Por qué valdría la pena centrarse en las fotos que son incongruentes en la construcción de su sinificado? Barthes ya había dicho que “las fotos son signos que nunca cuajan, que se cortan, como la leche”. Al parecer esta concepción del punctum es una manifiestación de lo que para Barthes es la fotografía. Si las fotografías nunca pueden significar sin su referente, tal vez son solamente mensajes inconclusos que deben ser vistos como tal. Si son mensajes inconclusos la apreciación de ella no requiere mas que un ojo estético y no incisivo analítico.
108 - El punctum, fantásticamente, hace salir al personaje victoriano (es del caso decirlo) de la fotografía, proporciona a esta foto un campo ciego.
De este modo, el punctum de hecho significa algo para la imagen, pero no aquella situación que la imagen intenta retratar, sino una contradicción en su discurso. Es algo incontrolable que depende del referente y nunca de la construcción. Así es la fotografía, no depende de la autoría del fotógrafo, sino de las circunstancias del referente sobre las cuales no se puede determinar si debe permanecer en el registro o no. El punctum en la foto de la reina y las faldas (la suya y la del escocés), es una sugerencia determinada por la situación en la que se encuentra esta fotografía. De este modo, el punctum no es una parte de la fotografía, sino que es una circunstancia hipotética, incontrolable debido a los signos de los que el texto dispone pero no activa. Es una sugerencia, pero no una acción.
159 – la fotografía es violenta no porque muestre violencias, sino porque cada vez llena de fuerza a la vista y por que en ella nada puede ser rechazado ni transformado.
Es algo de este registro mortal lo que he pretendido explicar con el proyecto de los microbuses. El registro de la muerte del transporte, que es innegable en el desarrollo de esta ciudad, es innegable en la virulencia de su expansión y su desaparición tendrá innegables consecuencias.
El fin de la fotografía se deetermina –en Barthes– después de conocer la ineficacia de la fotografía como un registro útil. La fotografía aparece condenada a ser “una nueva forma de alucinación; falsa a nivel de la percepción, verdadera a nivel del tiempo”. Pero hay aquí otra condena en la naturaleza de la fotografía. Si es que ella es verdadera en este ámbito sólo puede serlo como registro de uno, pero no de todos los tiempos. El mismo autor indica que las sociedades avanzadas son cada vez más liberales, menos fanáticas y consumen cada vez más imágenes, pero menos creencias. Las fotografías son siuaciones sencillas, consumibles, estéticas e instantáneas. Pero los individualismos y hedonismos recorren el camino cada vez más rápido, y tal vez más rápido de lo que la fotografía podría ofrecer a quienes consumen cada vez menos apego y más hedonismo. Las mediaciones sin embargo, no son el fuerte de este argumento. Las mediaciones son cada vez más necesarias en un mundo que no se acortas en distancias físicas pero que tiende redes cada vez más amplias y más estables. La imagen es necesaria para estas mediaciones que no pueden ser resueltas mientras que las distancias tengan relevancia en las relaciones.
martes, 1 de diciembre de 2009
Sobre la Cámara Lúcida, de Roland Barthes.
Sobre José Manuel Jiménez, fotoperiodista
De acuerdo a la exposición de José Manuel sobre su experiencia como fotoperiodista identifico la idea principal que se deriva de su trabajo: un fotoperiodista debe imprimir su posición con respecto a los temas que él sigue para poder hacerlo relevante. De otra forma, las fotografías son sólo ilustraciones y no un producto periodístico.
Estar informado, dar seguimiento a temas que representan algo para é, la disciplina y el tiempo del periodista para cultivar un tema, dar cuenta de las sutilezas y los perfiles, crear mapas de los lugares para buscar diferentes motivos, todas son prácticas que forman parte de un estilo que se puede escribir como “primero pensar en el discurso periodístico y luego pensar en el discurso estético”. Es el estilo de José Manuel el que se practica primero desde la idea y a partir de la disciplina para alcanzar un objetivo estético.
También quiero destacar las técnicas que él propuso para llevar a buen término el trabajo. Como la más relevante encuentro el establecimiento de redes, primero para formar conocimiento previo sobre el tema, lograr acercamiento y acceso y tener un refuerzo durante el trabajo. Como ejemplos distingue la necesidad de negociación con los actores y aprender de las actividades y los procesos de seguridad. Estas son herramientas que permiten el mayor acercamiento al tema logrando una posición de primicia para el trabajo. El trabajo sobre el funeral de Hank González lo ejemplifica. Desde la perspectiva de altura los rostros de los asistentes no son identificados y en cambio se destaca el volumen de personas que estuvo presente. Es una ilustración del número de personas beneficiadas de la gestión de Hank González: “la mafia”, como dice José Manuel. El resultado son dos fotografías que enmarcan el trabajo de esa sesión. Es sólo una idea bien representada. JM sabía que ilustración quería y entonces buscó una forma de conseguir lo que él ya sabía que iba a suceder: el funeral tendría muchos asistentes. La perspectiva seleccionada es producto de la estética que José Manuel quería lograr y esto sólo es posible desde la disciplina que él recomienda para llevar a buen término un trabajo.
José Manuel es difícil de rastrear en Internet, así que no ofrezco ninguna fotografía. Lo siento
El ciego y la cámara.
Ya antes había escuchado de fotógrafos ciegos. Tienen perspectiva y no es para nada aberrante. Como experimento de sensibilización fotográfica realicé este trabajo. Son varias fotografías tomadas en agosto en el centro de Tlalpan. Mi guia Talía Murillo, Talía "la atrevida a saltar por un precipio" Murillo.
Encontré que miperspectiva es principalmente dedicada a las formas. Excluyo sujetos para realzar la silueta, y de hecho, los sujetos aparecen poco. La lluvia, los árboles y el parque me llevaron a "ver" al cielo y las texturas.
Algunas son terribles y otras son grandiosas. Solo pondré las que superan las guapas –que son pocas.
domingo, 1 de febrero de 2009
Tráfico de animales
Sin un estudio erudito, y sólo para que quede grabado en algún lugar. En el mercado de Tepito, un mono titi, orejas de algodón cuesta 40,000 y entregan los papeles que supuestamente aseguran que no es tráfico ilegal. Un mono araña cuesta 10,000, y éste no tiene papeles que avalen la "legalidad". El asunto no es si es legal o no. Sólo como siempre, es indignante y triste.
Quiero evitar que se piense en esto como un caso aislado, un problema del "Barrio Bravo". El mismo crimen antinatura se puede ver en los aparadores de Maskota quienes venden monos, aves y cocodrilos. Sin más datos y proponiendo un tema para el suicida investigador, queda mencionado una vez más en esta nube.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Tibia lluvia
Al filo de las 11, en Xochimilco
Camino. Camino fuerte, rudo. Sólo para subir unos cuantos grados a mi cuerpo y, confieso que también para presentarme un poco más amenazador. Así tal vez pueda ser el victimario y no la víctima
Cuando aparezca álguien junto a mi, apretaré un puño y guardaré el otro en la bolsa del pantalón. Así camino, así soy el que domina en el piso, así puedo dejar un rastro de sospecha pero no de miedo. Nada que se traslade sobre el piso puede hacerme daño.
Paso largo, paso largo, cara arriba, ojos vivos, pasos largos; ojos a la derecha, izquierda; vuelta a la derecha; paso largo, largo.
La lluvia siempre es bienvenida pero las fechas la alejan. Ahora siento gotas tibias que tocan mis labios y empapan mi bufanda. Definitivamente, son lluvia, pero no de la que yo espero.
Sobre mi cabeza, en la esquina del puente, un hombre ebrio, contoneándose. Con su contoneo también lo hace su miembro –no lo veo, pero supongo–, y con su miembro, las gotas que me tienen harto y perplejo. Estoy empapado, pero como las trate de esquivar, esta lluvia sulfurosa me alcanza como consecuencia del contoneo.
Podría ser peor. Las gotas podrían ser piedras, la tibieza podría ser hervor, los orines podrían ser mierda.
La ira alcanza mi lengua, mi saliva se convierte en gasolina y mi aliento en fósforo. Pero al final, lo dejo pasar. Tal vez subir sea peor para mi.
Busco piedras, botellas de vidrio, lo que sea que la gravedad no lo haga bajar antes de tocar la nuca de mi molesta nube. Mi nube que se contonea y parece que intenta hacerme la noche más agradable.
Me quedaré aquí, en el piso, donde yo soy la amenaza. Me quedo aquí en la banqueta donde mis VanVien con casquillo de metal pueden quebrar una rodilla. Ya no puedo dar pasos largos porque espero un camión que me lleve hasta General Anaya. En vez de pasos doy bocanadas largas.
Mi nube baja, contoneándose, ahora vacía.
–Oye cuñao ¿me puedes decir que hora es, por favor?– Con el aliento hediondo y la ropa impregnada con el olor a excreciones secas y expuestas al sol. Su corteza es la misma, inconfundible: negra con los hombros blancos.
–Chinga tu madre. Primero me orinas y luego me preguntas la hora pendejo.
–No mira, yo no te oriné. Yo vengo de allá.– Y señala el otro extremo del puente, sobre el Tren Ligero.
–No digas pendejadas. Lárgate y pregúntale a otro. Y ponte a orinar junto al árbol idiota.
–No no... No mira.. No te pongas así.
Acerco mi cara, blandiendo la frente hacia su nariz. Él jala su llavero que tiene amarrado al cinturón con una cadena y de ésta, intenta torpemente sacar una navaja.
Dos pasos hacia atrás, las VanVien responden. Caigo en la avenida con la suerte de que no ha pasado un carro que me exprima los pulmones.
–Quítame tu pinche navaja de enfrente pendejo. Si me la acercas te mato. Yo te mato pinche teporocho. Te voy a partir tu madre.
-No no.. no... ahorita te traigooooo......
Y sube, corriendo, de nuevo al cielo, con el mismo contoneo con que dejó caer su tibia lluvia.
jueves, 1 de mayo de 2008
Handbook for Bloggers and Cyber-Dissidents